Una de las decisiones más caras de un proyecto de software es elegir mal la plataforma desde el día uno. Migrar después una web a móvil, o una app móvil a web, significa reescribir, repensar flujos y rehacer testing. Vale la pena pensar esto antes de escribir la primera pantalla.

Los cinco criterios que importan

1. Dónde está el usuario cuando usa el producto

¿Está frente a un computador con tiempo para concentrarse? ¿O está parado, con una mano libre y 30 segundos antes de pasar al siguiente tema? Si la respuesta es mixta, probablemente necesitas ambas.

2. Qué necesita hacer, no solo ver

Hay productos donde el consumo es informativo (catálogo, dashboard, reporte). Esos viven bien en web. Hay productos donde la acción es frecuente y crítica (recepción de mercadería, captura de evidencia, firma en ruta). Esos viven mejor en móvil.

3. Qué tan crítico es el acceso offline

Si el usuario pierde conexión en el momento de uso (bodega, ruta, faena, taxi), necesitas móvil con almacenamiento local y sincronización. Si la conexión es estable, web basta.

4. Cuál es el presupuesto total, no solo el inicial

Una aplicación móvil nativa (iOS + Android) cuesta entre 1.5x y 2x lo que cuesta una web equivalente. Una PWA bien hecha puede cubrir 80% del caso móvil a un costo cercano al de la web. El número que importa es el costo total a 24 meses, no el del primer desarrollo.

5. Quién mantiene después

Una base de código multiplataforma es más barata de mantener que dos bases separadas. Si tu equipo interno no tiene capacidad para mantener las dos, prioriza una sola plataforma bien hecha antes que dos plataformas mal mantenidas.

Patrones que vemos en terreno

Anti-patrones que conviene evitar

Cierre

La decisión web vs móvil no es tecnológica, es de uso. Empieza por observar a tus usuarios un día real de operación. La respuesta suele ser más obvia de lo que parece.

En CodeHub ayudamos a empresas a tomar esta decisión antes de gastar el primer peso en desarrollo.